Qué Hacemos?

Prevención

Nuestras actividades se involucran en los dos grandes aspectos del problema: las causas y las consecuencias de la adicción.

La actividad de prevención, trabaja sobre la causa del problema, que es la sociedad misma y sus complejidades, que generan un ambiente de desigualdad e inconformidad, corrupción y permisividad, que impiden que las personas encuentren propósitos definidos y se realicen. Sumado todo esto al problema de la inversión de los valores éticos y morales que tanto esta de moda.

La actividad de prevención tiene por objetivo concienciar a la comunidad sobre el problema de la adicción y lograr recursos humanos que permitan a la institución proseguir su labor de enseñanza.
La actividad de prevención esta destinada pues a la conformación de un sostén comunitario, que le sirva de apoyo a la labor social que realiza la institución.

A la vez, la prevención incide sobre las instituciones sociales, principalmente sobre las familias, las escuelas, los vecindarios y los gobiernos, para que se hagan verdaderamente eficaces en ejemplificar y trasmitir los valores propios de nuestra cultura a las personas en formación. El color azul de nuestra bandera, que representa el cielo, hace alegoría a estas altas metas que la institución pretende alcanzar: la reestructuración moral completa de las generaciones futuras, que formarán la nueva sociedad.  

Tratamiento

La actividad del tratamiento se involucra con la intervención, inducción a tratamiento y rehabilitación del adicto activo.

Nuestro sistema de rehabilitación es el de “comunidad terapéutica”.

Las comunidades terapéuticas son una modalidad de tratamiento revolucionario, para intervenir exitosamente a personas con trastornos de personalidad, que se reflejan en algún tipo de conducta antisocial.

Utiliza como medio de sanación, la convivencia misma entre personas que tienen un mismo tipo de problema.

El sistema tiene su mística o misterio que lo hace funcional: Una persona que ha superado su estado de aberración, se siente competente para ayudar a otro a alcanzar ese mismo sentido de solidaridad comunitaria. Así los adictos se ayudan los unos a los otros a encontrar la salida el laberinto emocional y mental, en el que los deja prisioneros el uso de las drogas.

El grupo mismo dentro de la convivencia le sirve de espejo a cada individuo, señalándole sus fallas de personalidad y de carácter, sus maneras inapropiadas de bregar y sugiriéndole mejores formas de comportarse..

Así la persona recibe el reflejo objetivo, de lo que serían las consecuencias sociales de su comportamiento.

El propósito de tal dinámica, es capacitar a la persona para la convivencia, y para enfrentar los problemas de la cotidianidad, sin sentir la necesidad de evadir sus insuficiencias, con el uso de drogas.

No se trata, pues, de vencer la adicción a las drogas; enfermedad con la que el individuo debe aprender a vivir, sino de encontrar y hacer suyos los instrumentos, habilidades y destrezas necesarias que le faciliten su realización en la vida.

Aprender a llenar sus necesidades básicas de aceptación amor y participación dentro del mundo real, y alcanzar su propósito de llegar a ser, es importante para una persona cuya necesidad de evasión, surge de su incapacidad para enfrentar la realidad.

Contamos también con el apoyo de profesionales de la psicología y la psiquiatría.

Nuestros centros de reclusión se llaman HOGARES, porque en ellos debe existir un ambiente de hogar, dotado de un colchón afectivo, que es la base del crecimiento emocional, que le permite al grupo humano alcanzar sus altas metas de desarrollo, dando y recibiendo afecto, en la medida en que crece su sentido de valor personal.
También forma parte de este ambiente terapéutico una presión artificial, impuesta por mecanismos de control formado por normas estrictas que todos los integrantes de la comunidad se comprometen a cumplir, so pena de ser amonestados verbalmente, o sancionados con algún tipo de ayuda.

Un mecanismo de corrección, que son los señalamientos de las faltas en las que se incurre diariamente.

Una disciplina o diario vivir, formado por varias modalidades de terapia, en cuya participación los residentes aprenden a expresar distintos tipos de emociones, redondeando así el desarrollo integral de su personalidad, y un eficaz sistema de supervisión, que es el agente de cambio por excelencia, ya que la persona tiende a mostrar siempre su mejor cara, cuando siente que es observado continuamente.

Este ambiente de protección privilegiada, le brinda al adicto las condiciones óptimas para poder defenderse de su compulsividad y encontrar mecanismos que le ayuden a sobrellevar su enfermedad, mientras se compromete con el desarrollo integral de su personalidad.

Contactos

Tel: 809.221.1413
Email: ayuda@hogarcrea.net